Aprenda a decir "no"

Es frecuente observar cómo los integrantes de la fami-lia piden que se les alcancen las cosas: en el hogar nadie es esclavo de nadie, todos deben colaborar, ya que cuen tan con sendos pies y manos para procurarse las cosas. Saber decir no de vez en cuando es altamente saludable para la mente y el esqueleto de la mujer: el sano egoís mo no es malo cuando la integridad está enjuego.
Como conclusión diremos que se puede reeducar a la familia ya que todos tienen obligaciones y deberes por igual.
Dése tiempo para cultivar su físico, no es cierto que no hay tiempo para hacer un poco de ejercicio un par de ve ces a la semana: esto preservará sus articulaciones, man tendrá erguida su columna, realzará su elegancia y eleva rá su autoestima. Si usted no se da la importancia que sa be que tiene, nadie la valorará.
Por último, sepa que no hay edad para implementar es tas medidas, no hay una única receta y tal vez el cambio sea arduo, pero al final, tenga la seguridad de que se ve rá favorecida y su familia contenta. Después de todo, ¿usted no es la reina del hogar?

HISTORIAS DE CONSULTORIO

Eran los comienzos de mi carrera y me destinaron a un hospital para realizar las prácticas que normal mente deben cumplir los que están próximos a reci birse y aquellos que atraviesan los primeros años co mo profesionales.
En cierta ocasión debí atender a un paciente que pa decía un dolor lumbar y que ya había realizado varios tratamientos en el mismo hospital. De hecho, en ese establecimiento era costumbre que el paciente fuera atendido por cualquiera de los profesionales, más exactamente, por quien tocara en turno, algo no muy indicado para la relación médico-paciente, pero en aquellos días las cosas eran así.
El paciente era un individuo joven, de bajo nivel so­cioeconómico y bastante tímido.
Leí la historia clínica y observé que en cada trata miento se le realizaba, entre otras cosas, ultrasonido.
El ultrasonido es un aparato que se aplica sobre la piel, pero con el cuidado de que no haya aire entre su cabezal y la superficie cutánea. Para eso se utilizan cremas o pomadas que facilitan el contacto.
En los hospitales, debido a razones económicas, es tos productos son reemplazados por vaselina: un enorme pote de vaselina que pasea por los distintos boxes y consultorios acorde con los requerimientos de los profesionales.
Pues bien, hice pasar al enfermo y luego de pregun tarle cómo se sentía le indiqué que se bajara los pan talones, (yo ya tenía la idea de aplicarle ultrasonido). Tomé el cabezal del aparato y al ver que no estaba el tan mentado pote de vaselina, para no salir, pregunté en voz fuerte por el pasillo que une los gabinetes: "¿Dónde está la vaselina?".
El paciente, que en ese momento y acorde con mis instrucciones estaba agachado bajándose los pantalo nes, quedó inmóvil, casi petrificado. Me miró de reo jo, se subió raudamente los pantalones y salió del ga binete corriendo, abrochándose el cinturón por el ca mino.
Debido probablemente a mi inexperiencia, no atiné siquiera a explicar nada o a detenerlo, y allí quedé yo solo con el cabezal en la mano.
El paciente nunca regresó y nunca más lo vi... ¡Va ya a saber qué les contó a sus amigos..., si es que al go contó!

Dolor de columna durante el embarazo

Fue un momento emotivo, agradable y reconfortante, y fue difícil, por cierto, evitar gritar de alegría luego de la noticia que el médico le había dado: en algunos meses más sería madre.
Cuando salió del consultorio y tomó conciencia del es tado de gravidez, llevó su panza hacia adelante, arqueó su columna y adoptó lo que en medicina se llama "el or gullo de la embarazada".
Si usted ya pasó el cuarto mes de embarazo, no se ex trañe si un desagradable dolor de cintura la despierta una mañana, pero esto no es matemático, es decir, no les su cede a todas, y mucho menos constituye una sentencia para cualquier mujer en busca de uno de los estados más sublimes de la Naturaleza.

Una transformación con consecuencias

La cuestión es que la mujer, mes tras mes, ve transfor marse su cuerpo, transformación que se acentúa allá por el quinto o sexto mes, y es justamente durante este perío do cuando se hacen más visibles los cambios estéticos debidos a la distensión abdominal; y es esta prominencia del vientre la que obliga a la pelvis a inclinarse hacia adelante. Como consecuencia directa, la columna lumbar se curva aumentando su cavado, y el dorso tiene que compensar el equilibrio tirándose hacia atrás, dando una marcha "majestuosa" característica de la mujer embara zada.
Esta postura somete a los músculos de la columna y de la zona glútea a un trabajo excesivo de sostén al que no están acostumbrados ocasionando dolores, debido a la contracción sostenida y permanente, la cual fatiga y ago ta dichos músculos.
A su vez la inmovilidad duele; la mujer muchas veces teme dañar al feto, por lo que trata de hacer la menor cantidad de movimientos posibles. Por otra parte, duran te el proceso de gestación se liberan ciertas sustancias hormonales que relajan los músculos aumentando la la xitud de los ligamentos, fundamentales para el momento del parto, pero que a su vez provocan una falta de sostén del esqueleto, y entendamos que una articulación sin so porte duele y se lesiona.
De todos los músculos, los abdominales son los que de ben realizar un trabajo más intenso de sostén, debido al Aumento de peso; recordemos que como máximo, duran te todo el proceso de embarazo se sugiere no sobrepasar los 10 ó 12 kg incluyendo el aumento producido por la retención de líquido.

los consejos que más sirven


CONSEJO 1:
Como solución a estos dolores lumbares, se deberá ini ciar ejercicios a partir del quinto mes, que deben contri buir a fortalecer tanto a los músculos glúteos como a los abdominales. Esto último no se puede garantizar porque hay casos en que la pared abdominal está debilitada a Causa de partos frecuentes, obesidad o como consecuen cia de cirugías: en estos casos se aconseja el uso de una faja o corset que cumpla artificialmente la función de los músculos abdominales.
CONSEJO 2:
Es también recomendable la utilización de zapatos con tacos de 4 ó 5 cm de alto, los que favorecen el equilibrio pélvico.
CONSEJO 3:
Con respecto a la musculatura tensa, son extremada mente beneficiosos los masajes suaves sin uso de apara tos como ondas cortas o ultrasonidos o vibradores, pues éstos pueden actuar como elementos abortivos; los ma sajes bien hechos calman los dolores de cintura y de pier nas, típicos de la última etapa del embarazo.
CONSEJO 4:
Por último, existen técnicas de movilizaciones verte brales muy específicas para estos casos, que alivian casi en forma inmediata los padecimientos de una madre a la que no se le pueden administrar ni siquiera aspirinas.
Por todo esto, si usted está atravesando este hermoso estado de gravidez y padece dolores de cintura, sepa que éstos se curan o al menos se alivian considerablemente.
Atiéndase, aún está a tiempo, no siempre es necesario sacrificarse en pos del hijo que vendrá y, como futura madre, recuerde que bastante trabajo tendrá en la ardua tarea de usar su columna para la crianza de la criatura.

HISTORIAS DE CONSULTORIO

Existen personajes típicos en la Argentina que forman parte de un inconfundible folclore. Me re fiero a un selecto grupo poseedor de varios apelli dos, alcurnias y estancias en el que las apariencias deben mantenerse a costa de cualquier sacrificio.
Recuerdo hace años a uno de ellos, que renega ba de la situación económica, en una época en que todos los días variaba la cotización del dólar... Es te paciente me decía: "En este país no se puede vi vir más. ¿Sabe, doctor, a cuánto se me fue la naf ta del avión?".
Pero nunca olvidaré un día que se presentaron en el instituto dos hombres de impecable aspecto y buen porte. Uno de ellos refería un dolor lumbar que había surgido luego de un partido de polo. Muy molesto, comentó que en ocasión de ese par tido le dieron un caballo de alzada muy alta, por lo que la incomodidad para pegarle a la pelota era mayor, y en uno de esos movimientos quedó le sionado.
Le indiqué que se sacara la ropa, y mientras se dirigía al vestidor le dijo a su acompañante que fuera yendo a la oficina, que él iría más tarde.
Al cabo de unos segundos salió tímidamente del vestidor, mirando hacia uno y otro lado como buscando a alguien, y acto seguido me preguntó si su amigo ya se había retirado, a lo que contes té afirmativamente. Fue entonces cuando me confesó: "Bueno, doctor, en realidad fue bal deando una terraza", y agregó sin perder su estir pe en tan bochornosa situación, que la culpa la tenía el personal de servicio que no había sacado las hojas de los desagües, por lo que se habían ta pado y personalmente había tenido que realizar, muy molesto, dicho trabajo.
Por supuesto, me solidaricé con tan desagrada ble situación y comencé a implementar las cura ciones pertinentes.

Los trabajos de una mujer

Al finalizar el embarazo, es decir, durante el parto, la mujer adopta la clásica postura, con las piernas elevadas. Con cada pujo, en el cual se incorporará el tronco, todo el peso del cuerpo queda apoyado sobre la cintura, pro vocando, en ocasiones, lesiones por apoyo.
Para evitar este doloroso problema, es necesario colocar dentro del bolso de parto un taco de espuma de goma, sobre el que se apoyará la columna lumbar durante el proceso.